Unicaja ante el mayor reto del voleibol español

El club ahorrador buscará ser el primero en darle la vuelta a una final que se va perdiendo por 2-0 ante CV Teruel

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Formación de Unicaja Almería para una fotografía final de temporada

Todo parece estar preparado para la fiesta turolense. Tras la celebración de San Jorge el pasado lunes, patrón de Aragón, más la entrega del Premio al ‘Mejor Equipo Aragonés’ concedido por el Gobierno de la comunidad autónoma, falta un tercer motivo de alegría, que sería la consecución de la Superliga en Almería. El ‘tres’ es el eje, porque se busca que sea en el tercer partido –aunque tendría otra oportunidad en el cuarto y una tercera el fin de semana siguiente-, y además supondría el ‘triplete’, primero de la historia del club. Todo eso se ha sopesado y habrá desembarco de políticos maños en un Moisés Ruiz que, efectivamente, se ha preparado para la posible ceremonia de entrega del título al campeón.

También habrá masivo desplazamiento de los aficionados naranjas, pero eso no es extraño para un equipo muy bien arropado siempre. No solo los desplazados a tierras almerienses están convencidos de la alegría, ya que Aragón TV desplegará un equipo con siete cámaras y una treintena de efectivos para emitir en directo el choque del viernes, y si es necesario el del sábado. Por último, y como muestra de que se es una piña, ha habido cena de cuerpo técnico y plantilla antes del viaje al sur, por lo que parece estar todo amarrado para que no se escape la oportunidad de enfundarse la ‘triple corona’ en un solo año. Sin lesiones, con poco desgaste y plenos de confianza, lo de menos es haber jugado un tie-break en la serie.

Mientras tanto, Unicaja Almería se reconoce herido, pero no muerto, y tal y como se ha contextualizado el partido de este viernes, puede sentirse acorralado pese a que el Moisés Ruiz se llenará y la afición acudirá como refuerzo. Ese sentimiento es la clave del segundo fin de semana de final de la Superliga, porque hay mucho vóley que puede fluir si se articula la motivación necesaria, como parece el caso. Es natural, lógico y lícito todo ese preparativo por parte de los de Miguel Rivera, y también lo es que haya un campeón herido en su orgullo. Todo esto se traducirá en un gran espectáculo del que principalmente saldrá beneficiado el voleibol como deporte que merece mucho más de lo que se le da.

La designación arbitral ha recaído en la pareja formada por Susana Rodríguez, de Albacete, y Ángel Romero, de Granada, por ese orden el viernes a las 20.30 horas y a la inversa si se disputase el choque del sábado desde las 19.00 horas. Entre un ambiente de gala, los jugadores de ambos bandos se van dejar todo lo que les queda dentro sobre la pista, con dudas en el sexteto y las rotaciones de Molducci y con parece que más claridad en el utilizado por Rivera. Solo al saque se suelen producir los cambios en el equipo de gala del madrileño, con Rangel como clave, más la aportación innegable del MVP del pasado fin de semana, Andrés Villena. No hay que olvidar al dosificado Ereu, ni a Vinicius, ni Radunovic, ni sus centrales.

Bugallo-Rodríguez entrarán menos en juego cuanto mejor sea el saque de Unicaja y menos opciones tenga el mexicano, aunque los recursos de los puntas naranjas son muchos. Por parte ahorradora, se ha descansado lo que se ha podido física y mentalmente, se ha hecho ejercicio de reflexión y se ha rearmado el espíritu de los grandes momentos, porque el encargo jamás se ha logrado. Nadie ha levantado una eliminatoria perdida por 2-0, pero sí hay dos antecedentes en la historia de finales a cinco partidos, ambos precisamente protagonizados por ahorradores y turolenses. La década de enfrentamientos ha dado para mucho, y Piero Molducci acepta el reto, nuevo para él y para el voleibol español.

En ese sentido, el italiano ha dicho que le motiva: “Tenemos esa opción y hay que poner en la pista todo lo que cada uno tiene; es una obligación que tenemos con la afición, con la ciudad y con nosotros también, que hemos entrenado un año; la cosa que no me ha gustado estas dos finales es que no ha estado Israel, que es un jugador que puede hacer la diferencia y lo ha demostrado en la semifinal”. Esa es una idea en la que ha insistido, la de “la obligación de intentar empatar la eliminatoria”, tirando además de sensaciones: “En el último partido nos hemos demostrado que se puede jugar y ganar a Teruel, y esto es importante porque la cabeza ahora sabe que sí se puede, no como tras el primer partido”.

La clave está en jugar “punto a punto, porque cuando es así, Teruel falla más que cuando está por delante tres o cuatro puntos”. No es que no haya desvelado armas, sino que no sabe cómo podrá plantearlas: “Israel no se ha entrenado, y contra Palma lo importante fue el banquillo, porque teníamos un equipo largo, siendo eso algo que no ha pasado contra Teruel porque faltaban dos importantes; cada persona en este equipo es un jugador importante, así que faltando dos hemos tenido menos opciones; nos sé quién jugará”. Su máxima de siempre se remite a “jugar bien”, porque si no es así, “está claro que no se puede ganar”. Confía en que se cumpla en este paso de la final por Almería.

En cuanto al capitán Jorge Almansa, clave en la reacción de Unicaja a partir del tercer set del segundo partido, no acepta los elogios, “si juego menos y la gente me anima menos después, pero gana el equipo, seguro que me gusta más”, dice, para ir más lejos: “Quedan momentos buenos esta temporada”. Saca orgullo de grupo: “Ellos llevan un año muy bueno, jugando un muy buen voleibol, pero pocas veces han sufrido, pocas veces han tenido la cosa cuando quema, porque es entonces, cuando quema, cuando se ve quién tira y quién no; estuvieron más acertados en el tie-break, pero hay que provocar y llegar a esos límites para ver al deportista bueno, con la cosa caliente; hay que llegar al límite y ser más fuertes”.

No caben concesiones: “El sábado jugamos un partido muy malo y no se puede regalar un punto de final de ese modo, así que vamos a pensar en el viernes para abrir la puerta del sábado, y que el sábado nos abra la puerta del quinto, uno a uno, porque si ya pensamos en volver a Teruel…; hay que tirar, sin olvidar que ellos están haciendo las cosas bien pero que no han inventado el voleibol; esto es un deporte que lleva muchos años; sí están jugando a un alto nivel y llevan un año bueno, pero ya vimos que si jugamos a un nivel bueno y estamos más constantes en el set, sin tantos altibajos, podemos ganar”. Almansa no quiere “ceder 3 o 4 puntos por set porque a este nivel de igualdad, así no hay nada que hacer”.

La orden está clara: “Hay que tener la cabeza fría, ir a muerte; va a venir mucha gente, el orgullo está ahí y si no tiramos ahora, tendríamos que mirárnoslo; es una final, aquí en Almería, con nuestra gente…”. Los preparativos aragoneses no le molestan: “Es normal que ellos preparen todo después de un año histórico, y lo sé porque nosotros lo hemos vivido antes, ellos están siguiendo lo que nosotros ya hemos hecho; nosotros vamos a jugar, estamos en casa, no vamos a regalar nada, y no es aguarles la fiesta, sino continuar la nuestra para llegar a Teruel y, por qué no, conseguir algo que todavía no se ha hecho; hay que creer, porque si no, no vengo a jugar; vamos a venir a morir”. La gente está con el equipo “en las buenas y en las malas, y es un gusto sentir su apoyo”, referido a los fieles que han permitido “una entrada media de la temporada situada en 500 o 600 personas”.

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