Los locos bajitos del voleibol de la UAL resucitan la furia española para tumbar a Rijeka por la vía épica

El equipo de la Universidad de Almería hace historia metiéndose en la lucha por las medallas en el Campeonato de Europa

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Celebración en pleno éxtasis de la Universidad de Almería, que casi juegan como locales tras ganarse el Palasport Orsini

Largo, duro, a veces solo difícil y y casi siempre muy complicado, pero los chicos de Manolo Berenguel y Juan Ignacio Peñas son de una pasta indestructible. Potentísimo el equipo croata que había en frente, pero eso es lo de menos, porque la cuestión es siempre dar más que el rival. Nunca se rinden, pasan de provocaciones y son una piña. Así funciona la selección de la UAL que se ha metido en el bolsillo a todo Camerino.

Es más, su gesta está corriendo como la pólvora desde Italia hasta Almería, y ellos notan ese aliento que les hace llegar más alto. El de esta vez era un partido épico para valientes que nunca se arrugan, y más sabiendo que el honor de España depende de ellos. La campeona nacional, Valencia, cayó en los dos partidos de la fase de grupos y ahora solo puede optar del noveno al décimo cuarto puesto a doble partido este sábado.

Mientras tanto, Almería ya es de las cuatro mejores, y no es un ámbito cualquiera, sino en Europa, que se dice pronto. El torneo está siendo además justo con el juego desplegado, y los resultados así lo dicen poniendo en las semifinales a los cuatro líderes de los otros tantos grupos: Universidad de Almería – Universidad de Konstanz de Alemania por un lado, y Montpelier – Technical Munich, también alemana, por otro lado.

Para poder disfrutar de ese honor la UAL tumbó finalmente a Rijeka en el tie-break después de un partido trepidante (23-25, 25-21, 22-25, 25-18 y 15-12) en el que tocó igualar dos veces un marcador adverso para concluir con la remontada completa. Es una proeza, y así debe escribirse y leerse, el meterse en la lucha final por las medallas de un torneo de tantísimo nivel como es el que se disputa en el Palasport Orsini.

Casi tres horas de partido, con dos apagones incluidos, han dado para todo no solo en la logística sino también en la cancha. Camerino va con Almería y eso está claro, porque es el equipo que más simpatías levanta de todo el torneo. Es lo normal después de las demostraciones que están realizando, y si quedaba alguna duda, ahí queda lo puesto sobre la pista en una jornada que pasará a la historia del voley universitario.

Los croatas de Universidad de Rijeka presentaron un equipo fuerte, alto y bien plantado, con las armas bien claras que emplearon a la perfección en el primer set. Además, la UAL concedía demasiado error, pero pese a todo fue igualado hasta que se perdió. No había que dejar escapar al rival, y en el segundo set Curro Sáez y Raúl Muñoz atacaron con acierto y Óscar González defendió a muerte, junto con el revulsivo Dani Lorente.

El tercer set era un volver a empezar y de hecho se repitió el dominio croata del primero hasta que se produjo un apagón que reenganchó a los de Berenguel, pero se acabó perdiendo tras un empate a 20. De todos modos la evolución de Almería estaba en marcha y en el cuarto set se puso la directa desde el principio, con grandes defensas y un dominio que sacó de la cancha a los rivales. Antes de ganarlo, el segundo apagón en el recinto.

La electricidad no desconectó a los jugadores de la UAL, que se mueven alimentados por la pasión, y cerraron el cuarto para igualar a dos y coger la velocidad de crucero llamada confianza para rematar la faena. España era Almería en el campeonato, y en el tie-break no solo resistieron el gran voleibol de Rijeka, de muchos quilates, sino que pusieron el pabellón en pie rindiéndose a los gladiadores urcitanos hasta el 15-12.

Emociones desbordadas, lágrimas de alegría y una tremenda satisfacción en la delegación almeriense por haber escrito un capítulo con letras épicas en la historia. No hay nada que perder y mucho que ganar, y pese a que Konstanz es más fuerte todavía que cualquiera de los anteriores rivales, la Universidad de Almería tiene mucho que decir porque hay algo que no tiene, y es el miedo. Se autodenominan los locos bajitos siendo gigantes.

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