Yo no me bajo del barco; yo me manifiesto

Opinión de Willy Soler antes de la visita del UCAM: "¡Qué no jueguen con nuestros sentimientos! "

ud almeria
Imagen de archivo de Grada Joven mostrando una pancarta durante una visita del Valencia a Almería

Fuimos muchos los aficionados que tras las declaraciones que hizo Alfonso García, al término del último partido en el Mediterráneo frente al Girona, nos echamos las manos a la cabeza cuando escuchábamos de su boca decir que todo aquel espectador que acuda al estadio a pitar al equipo mejor que no venga, al igual que aquel aficionado que no esté dispuesto a ser un sufridor, pues que se haga del Barça o del Madrid.

Lo primero que tengo que decirle al presidente de la UD Almería, club del cual soy socio y abonado y que mis ojos vieron nacer, es que sus declaraciones son cuanto menos cachondas y yo diría que ni siquiera las pensó cuando las dijo. Si después del calvario y el despropósito constante que lleva pasando la afición, al igual que los medios, aquí nadie levanta la voz ni da un palo encima de la mesa para mostrar su disconformidad con lo hasta ahora acontecido yo SÍ que estaría preocupado.

Lo segundo que tengo que decir es que efectivamente yo fui uno de los tantos que aquel día, frente al Girona, silbó al equipo al final del partido, me apetecía hacerlo y, además, lo hice convencido. La paciencia, como bien sabemos, tiene un límite y ante tal situación de desidia, juego y pésimos resultados, la manifestación, siempre desde el respeto, tiene cabida también en un estadio de fútbol. Por lo tanto, y a pesar de que a nuestro presidente que su afición haga ruido no le guste o incluso pueda llegar a incomodarle, ya adelanto desde aquí que si en el próximo partido, el cual es una finalísima tanto para Soriano como para jugadores, al igual que para la afición y que no cabe otro resultado el domingo frente al UCAM de Murcia que no sea sumar los tres puntos, pues de no arrancar una victoria en casa volveré a silbar al término del partido nuevamente convencido, guste más o guste menos.

Si después de aguantar tres años en situaciones casi precarias en cuanto a juego, resultados y puestos en la tabla clasificatoria, esta noble afición, pero cada vez más madura, es también ninguneada por expresar sus sentimientos de manera civilizada y queriendo siempre lo mejor para su equipo, el cual muchos aficionados llevamos sus siglas, su escudo y sus colores grabados a fuego, aunque también podamos ser simpatizantes de otro equipo, apaga y vámonos.

Para terminar, solamente decir que me parece muy acertada la medida de protesta que la Federación de Peñas como todo aquel aficionado que así lo deseé podrá llevar a cabo este domingo en el estadio, haciendo acto de presencia en su localidad una vez empezado el partido y transcurrido el minuto 12 del encuentro, minuto del jugador nº 12, LA AFICIÓN, y a la cual me voy a sumar.

¡Qué no jueguen con nuestros sentimientos!

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