Rubén Lorente se pone a prueba cada día

El colocador tiene claro su objetivo y el de Unicaja Almería siendo igual de exigente consigo mismo que con el equipo

superliga masculina de voleibol
Rubén Lorente se ejercita en el gimnasio del Moisés Ruiz

Viste el número cinco, los dedos de una mano con la que puntúa dando segundo toque a cancha contraria, si bien eso es algo muy puntual porque lo suyo es lo de buscar asociación. Juega con las dos manos, con diez dedos, Rubén Lorente al cuadrado. Eso parece cuando este joven de 19 años, nacido precisamente en el mes cinco del año, que se duplica, aunque él sabe que puede llegar a triplicarse y así se lo autoexige. Tras jugar el partido completo en Tarragona para despedir el año, en este 2018 no saltó al campo en Melilla y sí en casa ante CV Mediterráneo Castellón. No piensa desaprovechar ninguna ocasión: “Es algo de agradecer, que cada vez tenga un poco más y demostrar cuando juego que lo merezco”.

Se ganó la titularidad en la temporada de su debut en Superliga, que fue la pasada y que completó en Textil Santanderina, ello a base de talento y sacrificio. Ahora en Unicaja Almería las metas son más altas, y no por delante, sino a su lado porque así se lo hace sentir, tiene a Ignacio Sánchez. La relación entre ambos es mejor que buena, y Rubén toma nota de todo y aprieta los dientes en el día a día: “Tanto en lo partidos como en los entrenamientos hay que demostrar los méritos; hay que seguir trabajando”. Mira de reojo el duro tramo que se avecina, con unas cargas de pesas brutales diseñadas por Enrique de Haro para que a la Copa del Rey el equipo, cada jugador individualmente, llegue en ‘modo explosivo’.

Quien no está dentro no ve que Rubén madruga más que los demás y se mete en el gimnasio para dejar su tabla hecha antes de irse a clase en la Universidad de Almería. Mente analítica y también entrenada, es capaz de cruzar muchos datos y de mantener la frialdad incluso en un panorama como el dibujado en el tercer set del último partido: “Lo máximo que he vivido fue un 31-33, así que no había tenido nada parecido antes, pero la verdad es que me viene muy bien porque siendo tan joven estos partido así son los que te hacen mejorar, te hacen progresar, aprender de tus errores”. Ha visto las imágenes una decena de veces, “ese set que tuve fue muy provechoso”, asegura, pero se fija más en lo que hay que mejorar.

Al final, su fortaleza física innegable, con una planta de jugador potente y rocoso, se complementa con una cabeza que estructura perfectamente toda la información que le llega y genera experiencia: “Son los partidos así los que te van haciendo como jugador, porque te van dado esa presión del set, ese mano a mano, ese cambio de saque continuo, ese tener que salvar las bolas de set de ellos, también tener la presión y obligación de cerrarlo tú cuando la tienes, así que es experiencia y es lo básico para un jugador”. Eso, en el contexto que se produjo, en casa y por una causa como la violencia de género, se saborea mejor: “Algo muy bonito que hay que tener en cuenta y estar concienciados de que podemos ayudar”.

Con todo, no puede evitar casi siempre tener el sabor agridulce, por eso de que es perfeccionista y de que no quiere que sus 19 años sean un hándicap, sino algo en lo que poner bases sólidas. Lorente toma decisiones en pista buscando la mejor opción: “Pasamos muchísimas horas entrenando y con todos tienes ese feeling y esa conexión, aunque obviamente con unos hay momentos en los que tienes más confianza que con otros pese a que tienes que saber aprovechar a todos porque es evidente que todos tenemos un nivel apto para jugar y resolver partidos”. Si él se exige, también lo hace a un bloque en el que cree firmemente: “Tenemos que seguir todavía creciendo; confío en que nos queda mucho por mejorar”.

Es un modo rotundo de decirlo, dejando claro que aun no se ha tocado techo y que se habrá un mejor Unicaja Almería. Eso sí, no está habiendo suerte: “Estamos teniendo últimamente siempre este contratiempo de las lesiones y las bajas en los entrenamientos, pero tenemos que adaptarnos a ello, saber llevarlo y entrenar de la mejor manera posible para llegar al partido al máximo porcentaje que podamos, tenemos que tirar como podamos”. Es uno de los motivos por los que sabe que se puede mejorar: “Todos estos contratiempos hacen que se entorpezca un poco esa progresión; cuesta cuando no estamos todos, pero obviamente tenemos que ir ya apurando porque cada vez queda menos para la Copa del Rey”.

Es inevitable pensarlo: “Será mi primera fase final y tengo muchas ganas, algo que tienes en mente y no puedes obviarlo, pero tenemos antes partidos muy duros y complicados que tenemos que sacar; el objetivo de la Copa está ahí, pero no hay que descuidarse ni muchísimo menos”. El ejemplo es este fin de semana frente a UBE L’Illa Grau: “Un partido en el que tenemos que luchar muchísimo porque ellos se juegan bastante, hay equipos muy apretados en la clasificación y como siempre no podemos ir con ninguna pizca de relajación y salir al cien por cien, ir a ganar desde el primer momento y cerrarlo cuanto antes”. Rubén avisa: “Saldrán a morir y a morder, tenemos que estar preparados, concentrados y hacer nuestro partido”.

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