La falta de puntería y la polémica arbitral apartan a la Universidad de Almería de la lucha por medalla

La UAL pierde sus dos partidos de grupo en el Campeonato de Europa de Fútbol Universitario ante Osijek y Montpellier

ual en zagreb croacia
Formación completa de la delegación de la Universidad de Almería portando la bandera de España antes de su primer partido

El sueño de elevar el cetro europeo tendrá que esperar un año más. Eso sí, la lucha no ha acabado para una expedición almeriense que va a darlo todo hasta el final, buscando la mejor clasificación posible. Se cierra la fase de grupos ante los austriacos de Klagenfurt, que han empatado sus dos partidos y tienen opciones de pasar a los puestos de honor, así que no será nada fácil para los de Domingo Ais. De lo jugado hasta ahora, dos derrotas por la mínima, ambas extremadamente dolorosas por el modo en el que se han cosechado.

En el primero choque ante los croatas de Osijek el resultado es de los muy engañosos, puesto que el 0-1 final no refleja en absoluto el dominio sobre el terreno de juego. La Universidad de Almería, acostumbrada a mandar, así lo hizo, contrayendo muchos méritos para no solo haber ganado el encuentro, sino haberlo hecho con holgura. No pudo ser, puesto que no se acertó con la portería balcánica, pero además lo que tendría que haber sido como mínimo concluyó con derrota por la extrema eficacia de los rivales, una de una y tres puntos.

Tocados en su orgullo principalmente, los seleccionados de la UAL afrontaron el siguiendo choque como suelen hacerlo, yendo a por todas, pero con la presión de saber que no se podía fallar más porque Montpellier llega de empatar precisamente contra Klagenfurt y se jugaba mucho. De nuevo el mérito lo puso la escuadra almeriense, formada por gente joven pero con una probada experiencia en mil batallas distintas. Tampoco pudo ser en esa ocasión y la derrota final por 2-1 aparte definitivamente a la UAL de la lucha por las medallas.

La dos veces subcampeona siempre parte como favorita, pero eso no le vale para unos arbitrajes favorables. Tampoco los pide, pero al menos sí una tabla rasa. La sensación que quedó en la expedición azul fue la de haberse visto muy perjudicada no solo por dos decisiones graves, un penalti a favor de los franceses que no consideran como tal y un gol anulado en la última jugada del partido y que habría supuesto el empate, sino en el mismo desarrollo del encuentro. No quedó ni una gota de energía por gastar. Honor y orgullo intactos.

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