El momento de Iribarne es ahora… vestido de verde

Unicaja Almería anuncia su primer fichaje con la firme apuesta por otro almeriense, un joven receptor de gran proyección

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Iribarne con el 12 en el pantalón en el primer partido de la pasada temporada, junto a Chema Castellano (FotoDeporte)

El Club Voleibol Unicaja Almería ha desvelado el primer fichaje que se incorpora a su disciplina de cara a la nueva temporada, tras haber llevado a cabo un amplio capítulo de ocho renovaciones que no se da por cerrado definitivamente. Se trata de otra joven perla de la casa como es Fran Iribarne, nacido para el voleibol en la Obra Social de Unicaja a la edad de 13 años. Ahora está a punto de cumplir los 20 y regresa con dos años de experiencia en la Superliga, siendo titular en Melilla, y con la vitola de internacional absoluto. De hecho, se incorporará a las filas verdes procedente de la Selección Española tras disputar los Juegos del Mediterráneo de Tarragona. Es el cuarto almeriense con Rubén Lorente, Casi y Manolo Berenguel.

Su barrio ha sido siempre El Zapillo y el gen que lo hace ser un caballo del vóley le llegó por el apellido Fernández, el de su madre, que jugaba de pequeña y que le sugirió que probase con su deporte favorito: “La verdad es que fue muy bien”. De hecho, siempre ha destacado y tras su paso por Mintonette se marchó a Palencia con la Selección Permanente. Pasada esa etapa juvenil entre los mejores, junto a Rubén Lorente, fue CV Melilla quien le dio la oportunidad y el club que lo ha hecho internacional absoluto: “He aprendido mucho, les tengo mucho aprecio, me llevo muy bien con toda la gente de allí y les agradezco mucho cómo me trataron”. Pero ahora abre otra etapa y es consciente de que llega para aportar mucho a Unicaja.

Mide 198 centímetros, registra unos alcances de 345 en ataque y 330 en bloqueo, y nació el 13 de julio de 1998, lo que le hace ser de la misma quinta que su buen amigo Rubén Lorente: “Mis ‘aliados’ en el vestuario serán Rubén, con quien tengo una gran confianza y nos apoyamos mucho mutuamente, ya que llevamos desde Infantil juntos, ‘Casi’, con el que compartí vestuario un año y es gran compañero, al igual que Javi Monfort, con el que estuve en Melilla y me llevo muy bien porque es un gran tío, y luego con Almansa y Borja tengo confianza, pero en general ya todos nos conocemos en el mundo del vóley”. Varias veces ha repetido en estas primeras palabras que “Unicaja tiene un gran grupo y eso marcará diferencias”.

De hecho, ha sido sincero a la hora de reconocer que esa es precisamente una de las principales causas por las que ha estampado su firma en el contrato: “Lo que realmente me ha movido para fichar por Unicaja, además de que es mi tierra, el equipo de mi tierra, es el gran proyecto que el club está haciendo, que tiene muy buena pinta y todos pensamos que va a ser un gran año para Almería”. Esa línea le conduce a ser muy optimista de cara a la temporada: “Espero muchas cosas positivas, porque como se está viendo, se está formando un grupo de jugadores muy buenos tanto dentro como fuera de la pista, así que yo estoy seguro de que lograremos grandes cosas”. Si da este paso es para continuar su progresión.

Y es que lleva solo siete años de voleibol, habiendo sabido aprovechar muy bien el tiempo, sus condiciones físicas innatas y su talento para, desde el principio de su entrada en la Superliga, estar llamando a las metas mayores: “Sí, por supuesto que el objetivo es ganar los títulos, porque ha sido siempre un club muy ambicioso que ha querido optar a ellos y pienso que esta temporada tenemos un gran grupo y grandes jugadores para conseguirlos”. En esa misión lo dará todo, siempre con un muy desarrollado sentido de ‘lo colectivo’: “Aportaré lo que el grupo necesite en cada momento, porque sé que voy a estar al cien por cien y demostraré al míster que estoy para jugar”. Además, Berenguel ha sido otro motivo para fichar.

Fran Iribarne ha sido muy rotundo al respecto: “Manolo siempre ha sido un gran referente como jugador y una de las cosas que más me llamaron la atención para venir fue que iba a ser el entrenador de Unicaja Almería”. De todos modos, el que regresase era cuestión de tiempo: “Sí que lo sabía que iba a jugar aquí, realmente no sabía cuándo, si sería este año o dentro de cinco, pero es una suerte tener a uno de los mejores equipos de España en tu ciudad, y eso hay que aprovecharlo también”. Ya sueña el momento del debut en casa: “Sentiré sobre todo orgullo y mucha ilusión, ya que pienso que a cualquier jugador le gustaría jugar como local en el Moisés Ruiz, y más en mi caso, que soy de la tierra”.

El joven receptor está fuerte, “realmente me veo con confianza y seguridad, llevo dos años en esta competición y estoy capacitado para dar el salto al mejor club de España”, asegura, y disfruta de defender la bandera española: “Es una suerte poder estar con la selección nacional, representar a tu país es una de las mejores experiencias que puedes tener y la espero seguir teniendo durante mucho tiempo”. A la afición, una arenga: “Todos sabemos que va a ser un gran año, sabemos que vamos a tener grandes batallas, y necesitamos a una gran afición que ruja como nunca para llevarnos mutuamente a la gloria”. Iribarne ya está aquí, donde debía: “Estoy deseando empezar y deseando ponerme la camiseta de Almería”.

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