Ser cocinero antes que fraile para llegar más allá

Jorge Soriano afronta su segunda temporada como fisioterapeuta de Unicaja Almería tras haber sido jugador en SVM2

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Jorge Soriano posa con un balón al que está 'tratando' en una imagen simpática durante un entrenamiento reciente

El colocador tiene una misión de extraordinaria importancia en un equipo de vóley y ve el partido de un modo distinto. Ese fue su papel cuando estaba en activo, de lo que no hace tanto tiempo. De hecho, colgó las zapatillas y se caló los guantes, todo seguido, para seguir vinculado con un deporte sin el que no se entiende a si mismo: “El voleibol es la parte fundamental de mi vida; desde muy pequeñito he estado jugando, primero en las categorías inferiores de Unicaja para llegar hasta el equipo de Superliga 2, y después en el equipo universitario, y vamos, siempre lo he tenido como pieza importante de mi día a día”. Afronta su segundo año, esta vez sin Jose Uroz: “Me toca coger las riendas yo solo”.

Jorge Soriano, que aplica a la perfección eso de ‘haber sido cocinero antes que fraile’, sigue leyendo el voleibol, pero ahora no coloca balones sino músculos en el cuerpo de los jugadores y alimento en su cuerpo y alma. Usa varias veces “cien por cien” como expresión para que quede claro que nada de nada se deja al azar: “Estamos hablando de Unicaja Almería, un club que exige profesionalidad, que exige compromiso y luchar por los títulos”. Tiene buenas vibraciones de cara a la temporada, “espero que hagamos algo grande”, dice, pero sabiendo que “hay años muy buenos, como el triplete, y años más difíciles, como el pasado, que no tuvimos suerte, pero este es un club que exige dar el cien por cien todos los días”.

Esa filosofía encaja a la perfección con su personalidad, como él encaja como uno de esos guantes que se enfunda en el grupo de jugadores: “Entiendo muy bien las dolencias que tienen, la manera en la que quieren que los tratemos y me llevo muy bien con ellos, porque empatizamos y sé por dónde hay que dirigir el tratamiento, sobre todo los que ya tengo del año pasado pero ya cogiéndole el punto a todos los nuevos”. No se trata de otra cosa que de “mucho trabajo acumulado” y dividido por etapas: “En la primera fase hay mucha descarga para los jugadores, el estar encima de ellos para que estiren, para que se cuiden, porque tienen mucha carga de gimnasio con Enrique –De Haro- y mucho trabajo también en la pista”.

La pretemporada le pide “mantener a raya las primeras dolencias, estar un poco parado a volver a la actividad las provoca, y sobre todo mucha descarga de la musculatura por ese sobre entrenamiento”. Ya metidos en competición vigila lo que llama “lesiones más traumáticas”, que no pueden estar controladas “porque suelen ser accidentes fortuitos, como puede ser un esguince de tobillo”. Incluso ahí hay un protocolo: “Sí que trabajamos mucho con la propiciación, la prevención de esas lesiones tanto en el gimnasio como en la pista, y si llegan, entonces es un poco el seguimiento para que no vayan a más”. Si sube la exigencia, hay riesgo: “Nosotros los llamamos los ‘picos’ de la temporada”.

Ya se conoce la actividad de principio a fin y está preparado: “El año pasado algún problemilla tuvimos con esas cargas, pero son cosas normales en los deportistas, entonces tenemos que estar encima de ellos, preguntando, qué dolencias, si van a más o a menos, y controlar todo, desde el descanso suyo, como su alimentación, el tratamiento con el fisio, el trabajo en el gimnasio… todo, porque los jugadores tienen que estar al 100% todo el año, pero sobre todo en esos picos, que son la Copa del Rey o el play off de la Superliga, tienen que llegar a tope y lo exigen tanto el club como los propios jugadores”. Para ello es fundamental la fluidez en la comunicación interna de todo el cuerpo médico con el preparador físico.

En ese sentido, las pruebas del primer día, “pliegues de grasa, peso, talla, un poco todo en general”, que son habituales, este año se realizaron en circuito con todos los miembros del staf médico: “Después pusimos en común todos los resultados para sacar una conclusión de cómo han venido los jugadores, y ya empiezan con los análisis tanto en el hospital como en la Junta de Andalucía, reconocimientos médicos… control absoluto que se logra con la comunicación entre nosotros”. Hay mitos que se quedan de puertas para afuera: “La gente pregunta al saber que soy fisio de Unicaja Almería que si tienen muchas dolencias en los brazos, porque ven que es un deporte de brazos, y eso es una equivocación absoluta”.

Jorge Soriano, en su consulta privada, trata a todo tipo deportistas de los más variados perfiles, niveles y modalidades, pero conoce perfectamente el voleibol: “Es un deporte muy completo en el que no paras de desplazarte, de saltar, en el que se pasa de acciones al cien por cien a pararse cuando acaba el punto, y te exige estar al cien por cien físicamente, tienes que estar preparado y tenemos que estar atentos a las dolencias”.

Son muchas horas incluso de ‘intimidad’ en los tratamientos: “Está demostrado que los fisios, tanto a nivel deportivo como privado en consulta, también somos en parte un poco psicólogos, y esto en deportistas de élite es importante, porque los jugadores se desahogan contigo”. El grado de complicidad es muy alto: “Te cuentan sus vivencias, cómo ha ido de bien o de mal el entrenamiento y te cuentan cosas personales; por eso se crean vínculos personales muy fuertes, con unos más que otros, evidentemente”.

Ello le hace un analista de lujo para el nuevo Unicaja Almería: “Sobre todo lo que he visto en estas apenas dos semanas es que el equipo, además de que quedan muchas cosas por ajustar, tiene muy buen ambiente, y eso es fundamental porque va a convivir ocho meses durante todos los días, muchas horas en autobús, muchas horas de entrenamiento… lo más veteranos ayudan mucho a los jóvenes y los que han venido de nuevas a la ciudad parecen que llevan aquí dos años”. Lo tiene muy claro: “Gran nivel físico y técnico, estos jugadores quieren hacer algo grande”.

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