Israel, sin vacaciones de verano y con una obsesión

El receptor trabaja mañana y tarde tras pasar por el quirófano y hacerse efectivo el uno más uno con Unicaja Almería

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Israel Rodríguez se dirige a pista en un partido frente a Melilla con Piero Molducci justo a su espalda en la pasada Superliga

“Tengo muchas ganas de regresar, de hacer lo que llevo haciendo tanto tiempo y de volver a sentirme jugador”. El ‘bombardero de Europa’ ha pasado demasiados meses en el hangar aunque podía volar. Lo que no podía era disparar, pese a que tanto él como el club buscaron las mejores opciones en cada momento. En el fondo de la pista, la semifinal de la Copa del Rey le hizo sufrir mucho, logró otra vez vestirse de corto durante unos puntos en la semifinal de la Superliga frente a Ibiza, y de nuevo se quedó en la barrera sin poder participar con los suyos en la batalla frente a Ca’n Ventura. Con él en cancha se venció a los palmesanos en la primera vuelta de la fase regular, y se ganaba en Palma hasta que hizo ‘crack’.

Israel Rodríguez vive a día de hoy con una obsesión: “Siento un poco esa cuenta pendiente, la de que el año pasado no pude dar mi 100%; cuando regresé a España tenía muchas ganas por los tantos años en el extranjero, sabía que se iba a esperar mucho de mí, y desgraciadamente no pude por esa lesión”. Desde que comenzara en 1999 en el Aguas de Huelva, este sevillano de Arahal ha vivido de todo y ha ganado todo, así que sabe muy bien lo que le toca: “Estamos haciendo una buena recuperación, trabajando mañana y tarde dedicados solo al hombro para recuperar lo antes posible y estar ayudando al equipo, que es mi único deseo actualmente”. Se trata de volar… y de bombardear la cancha contraria.

Reconoce que su verano “va a ser larguillo”, pero le vale para estar pronto a tope de forma con sus compañeros. Sabe lo mal que lo ha pasado fuera “por no poder aportar al equipo y por no poder hacer lo que gusta, que es jugar al voleibol”. Está acostumbrado a jugar, a ser importante allá por donde ha fichado, lo que agrava su sensación, más cuando sabe que la historia, con él dentro de pista, se podría haber escrito de manera distinta: “Ya no por ser un referente en el campo sino la experiencia en los momentos difíciles, las finales, los momentos en los que se juegan los títulos, hubiera aportado bastante, arropando a los compañeros y por supuesto haciendo puntos, que es lo que sé hacer”.

En su conciencia queda que hizo “todo lo posible para intentar primero llegar a la Copa del Rey, y no pudo ser, y después volver para los play off”. De hecho, sí jugó ante Ibiza, siendo determinante para la primera victoria de semifinales, lo que pagó caro: “Incluso me fastidié un poco más, pero bueno, había que probar todo antes de entrar en quirófano y lo hicimos así”. Le quedó el sabor más amargo: “Al final no pude ayudar como hubiera querido al equipo”. Pero ante esto, cocina a fuego lento una temporada dulce: “Espero que me recupere bien y podamos ver al Israel que todos sabemos”. Está seguro de que estará bien rodeado: “Que se forme un buen grupo; ha habido algunos cambios, pero nos adaptaremos rápido”.

Su mente, sin querer y dadas sus tremendas ganas, vive en un bucle: “Sobre todo pensar en mi vuelta, lo mejor posible y lo antes posible, y ayudar al equipo tanto en pista haciendo puntos como fuera haciendo grupo”. Esa referida ‘obsesión’ no llega a suponer una presión más allá de la natural por la ambición de levantar de nuevo títulos: “A estas alturas de mi carrera, pues no, pero sí algo de la presión normal porque siempre quiero aportar lo máximo al grupo, presión en momentos difíciles… voy a estar dispuesto a asumir los riesgos de hacer los puntos, de que caiga el balón en el campo, que eso es lo que hace falta, no solo yo sino todos los jugadores tanto dentro como fuera de la cancha”.

El contexto parece que cambiará respecto a la Superliga que se volvió a encontrar tras su periplo de nómada por Europa: “Estaba un poco desconectado, la seguí no como hubiera querido, y sí me sorprendió el nivel, que había aumentado, con 4 o 5 equipos peleando, no solo Unicaja contra otro”. Israel se sintió feliz al ver “un nivel bastante bueno y que parecía que se estaba remontando”, pero otra vez “llegan de nuevo los problemas”. Israel Rodríguez luchará contra ello: “Nadie quiere que el vóley decaiga, al revés, todos intentamos aportar para que el vóley siga en mente de los aficionados; no se sabe lo que va a suceder con Palma o Ibiza, y espero que esto se resuelva, que salgan adelante y podamos ver una liga competitiva”.

A la afición precisamente se dirige para recordarle algo: “Que Unicaja es y va a seguir siendo un campeón esta temporada; este año pasado fue un poco difícil, nos hemos quedado en blanco respecto a títulos y hemos tenido problemas de lesiones, pero volveremos a ser un equipo campeón y para ello necesitamos el apoyo de toda Almería, de todos los aficionados, así que hago un llamamiento para que tengan confianza en el grupo”. Sí que se siente ganador en otras facetas, como las sociales: “Nos lo hemos pasado muy bien con los chicos en los colegios y creo que han aprendido lo que es la vida sana; estoy muy contento de aportar ese granito de arena, y más ahora que soy padre y los niños están en mi vida”.

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