Jairo Ruiz hace de Gómez Noya para dar a España una medalla con sabor a historia en Río de Janeiro

Estreno del triatlón en los Juegos Paralímpicos y bronce para el triatleta de Almería dedicado a sus padres en línea de meta

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Jairo Ruiz lo da todo en el tramo de carrera a pie por la playa de Copacabana en una foto de la Federación Española de Triatlón

La gran promesa española, el dominador mundial de esta disciplina deportiva, el que habría puesto sin duda el décimo octavo metal para España en el medallero, se rompió un brazo pocas fechas antes de la cita. La noticia, malísima no solo para la delegación española sino también para el deporte mundial, cayó como un jarro de agua fría, pero los que conocen a Jairo Ruiz sabían que en la paraolimpiadas había otra opción muy seria. Gómez Noya conoce muy bien al almeriense, y confiaba seguro en su éxito.

Jairo ha hecho historia, puesto que entra en el primer podio del triatlón en los Juegos Paralímpicos. Nunca antes se había incluido esta modalidad, y encima el estreno se ha realizado en la playa de Copacabana. El almeriense entró con un tiempo de 1.03:14, tan solo 37 segundos después del oro Martin Schultz y muy cerca de Stefan Daniel, plata 9 segundos por delante. De hecho, ese metal iba a ser suyo, pero fue adelantado en la carrera a pie. No importa, porque el mérito es lo mismo de extraordinario.

Repite así el tercer puesto del Mundial de Rotterdam, y lo hace tras haber incrementado de manera notable la dureza de sus entrenamientos en los últimos meses. Como no, la felicidad es total en un chico que vive para esto, para alimentar la ilusión de la gente con sus gestas deportivas: “Me siento increíble, no tengo palabras, casi me pongo a llorar al cruzar la meta”. En cuanto al desarrollo de los acontecimientos , sucedió lo que tenía en su mente: “Ha salido todo perfecto, ha sido la carrera que siempre he soñado”.

No solo es la fortaleza física, sino la gran inteligencia de Ruiz a la hora de establecer su estrategia. Comenzó como nadador, pero pese a ello sabía que le tocaba sufrir en el agua y logró salir sin verse demasiado descolgado, ello para recuperar dando pedales. Lo hizo tan bien que, contra todo pronóstico en su plan pilló al grupo delantero y entró en el último segmento siendo tercero, “a pocos segundos del que iba en segunda posición”. Lo adelantó en la primera vuelta a pie, pero el canadiense le devolvió la moneda.

Un ataque de su rival a falta de medio kilómetro fue ya demoledor, pero no importaba porque Jairo supo comprender el tremendo logro de ser medallista: “No hay ningún pero, las transiciones bien, un clima fantástico y no se puede pedir más; ojalá todas las carreras fueran así”. Su sueño ya es realidad, si bien ya era sí con solo llegar a Río: “Esto ya es historia, somos los primeros”. La épica del deporte se hizo visible una vez más, y daba igual que acabara con medalla o no, porque es un gran motivo de orgullo.

Se sintió muy arropado en todo momento, con la confianza trasladada desde su entorno y desde la delegación española: “Me ha dicho que estuviese tranquilo, que confiara en mí, que llevamos un verano muy duro entrenando un montón de horas y que estaba muy fuerte, que saliese a tope hasta el final y a hacer historia”. Cruzó con la mirada clavada en sus padres porque “sin duda esta medalla es de ellos”, y así subió al Olimpo de los elegidos con una presea en una cita olímpica.

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