Ferrera hace de su renovación un enorme fichaje

El sevillano seguirá en Unicaja Almería pero cambia de papel al pasar de receptor a líbero y formar pareja con Artés

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El 'trabajo' de Mario se centrará en una de las facetas del juego que hasta ahora, y desde 2003, ha venido afrontando

Renovarse o morir, eso como máxima en la vida de un deportista cuya existencia significa disfrutar y hacer disfrutar durante el mayor número de años posible. Es el caso de un Mario Ferrera al que se le pidió un plus la pasada temporada y que lo dio todo, forzando su físico para que Unicaja cumpliera el objetivo perenne de jugar la final de la Superliga. Vistos sus números en recepción, y con la necesidad de cubrir el gran hueco dejado por Toni Llabrés, la solución estaba en casa. Así se siente este sevillano de Los Palacios en el seno de las filas ahorradoras, y no pierde la cuenta de su tiempo de verde: “Nunca, porque llevo toda mi vida fuera de mi casa y esta será mi undécima temporada en Unicaja, que se dice pronto”.

Se lo toma, por lo tanto, como un hogar en el que ha permanecido mientras crecía como jugador, y valora el peso de la experiencia: “No han pasado rápido; muchos sacrificios a cambio de muchas alegrías estando ligado a este gran club como es Unicaja”. En sus decisiones sucesivas de continuar unido a la entidad ahorradora también ha tenido mucho que ver la ‘calidad de vida’ que ha encontrado: “Como todo el mundo sabe, Almería es, tranquilamente, una de las mejores ciudades de España para vivir, su gente, sus playas, su clima… demasiados pros y muy pocos contras para no elegir Unicaja”. Como no, el rotundo éxito deportivo también le ha satisfecho: “He tenido la suerte de poder ganar muchos títulos aquí”.

En ello encuentra otro “gran motivo que cada año te hace firmar de nuevo”, pero esta vez será distinto: “Este año toca reinventarse, aunque es un gran desafío que me hace contar los días para empezar”. Mario Ferrera recibía y atacaba, además de que sacaba y bloqueaba, lo que limitará en un reto que hace de su renovación, un fichaje de postín. Pasa de receptor a líbero, y lo va ‘a bordar’ con su indiscutible calidad: “Después de toda una vida saltando, lo dejo para especializarme en una posición tan bonita como difícil”. A caballo entre un motivo y otro, le apetece pero también lo necesita: “Creo que también el cuerpo me lo pide; llevo saltando desde 2003, y siendo bajo para un deporte como este, es un desgaste impresionante”.

Todo ilusión, este profesional de 30 años está en la madurez oportuna para darle alegrías, más, a la afición: “Tengo ganas de dar todo de mí y brindar al equipo la experiencia que tengo en recepción; la defensa llegará con los entrenos”. Entre los objetivos, como siempre hace, destaca los colectivos sobre los individuales: “Como cada año, se nos pide estar en las finales; veremos a ver cómo se confecciona el equipo, aunque tiene pinta de que estará a la altura, y tener posibilidad de títulos en este año que nos espera”. A ello suma su sintonía con el club a la hora de disfrutar de ‘logros sociales’: “Sé de la importancia que tiene, y actuaremos de la mejor manera para que influya en el equipo satisfactoriamente”.

Centrándose en lo deportivo, espera “un grupo bueno, más esfuerzo, más buenos entrenos, lo que llevará al equipo a la senda de las victorias”, ello porque siente que hay trecho por delante después de todo lo que ya se ha andado: “Me queda mucho por hacer en Unicaja, eso espero, volveremos en septiembre con nuevos objetivos y nuevos retos, como cada año, y creo que la edad no quita que empiece como un niño pequeño el principio de cada temporada”. No pesa no haber ganado ningún título: “Fue difícil en cuanto a lesiones y resultados, no tuvimos un equipo tan amplió como en años anteriores, y sumando inconvenientes del deporte, fue difícil, pero esta claro que de todo se aprende, y volveremos más fuertes”.

La promesa está lanzada: “Nos dejaremos la piel para dejar al equipo en lo más alto, donde siempre ha estado”. También ha formulado la primera llamada: “La parte más importante en un equipo, los aficionados; esperamos que nos arropen desde el principio y vuelvan a ser clave, ya que nada de esto se construye sin ellos”. Entre todos, se puede: “Estoy seguro de que este año va a ser muy ilusionante, y que algún título caerá”. Será duro, aunque el panorama actual de la Superliga no es muy alentador: “Duele ver a equipos como Cajasol, equipo ya renunciado, y Palma, aun incierto, teniendo muchos problemas; es una pena que la Liga esté así, dando bandazos, sin rumbo”.

El sevillano tiene esperanzas, no obstante, de que cambie: “Esperemos que, como cada año decimos, todo esto mejore y podamos disfrutar mucho de nuestro deporte, el cual es precioso y está infravalorado”. Sabe de lo que habla, ya que ha ganado dos Superligas, una Copa del Rey y tres Supercopas como receptor, ‘profesión’ a la que está claro que echará de menos: “Cierto, será duro, toda la vida atacando y soltando adrenalina en cada saque, pero ahora toca reinventarse, como he dicho al principio, y dar todo de mí de una manera diferente”. Se reconoce “tranquilo” al respecto: “Buscaré la manera de estar en cada partido como cuando lo he hecho de cuatro por 15 años”.

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