Israel Rodríguez suelta 13 meses de lastre y vuela

El receptor de Unicaja Almería reaparece contra Textil Santanderina, el mismo equipo con el que comenzó su larga baja

superliga masculina de voleibol
Salida a pista de Israel Rodríguez con un recibimiento cargado de cariño por parte de los compañeros de Unicaja (FotoDeporte)

Día 8 de abril de 2017, Moisés Ruiz, primer partido de la semifinal ante Ushuaïa Ibiza Voley con los pitiusos apretando para forzar el primero de los dos tie-breaks consecutivos vividos el mismo fin de semana. Piero Molducci mira a la esquina y pone en pista a Israel Rodríguez, que firma seis puntos decisivos pero que da así su adiós hasta la temporada siguiente. Para entender lo que sucedió hace falta un poco más de rebobinado en el tiempo, hasta el 21 de enero, dos meses y medio antes, durante el segundo partido de la segunda vuelta de aquella fase regular. El sevillano se echa mano al hombro derecho en un remate pero sigue, Unicaja deja escapar la victoria en el cuarto set y tras atacar una pipe para el 12-13 del quinto set, Israel Rodríguez se da por roto. Se perdió la Copa y la final de la Superliga.

El fatídico momento se vivió en la vuelta del equipo ahorrador a Mallorca después de seis años, perdiendo ante el que comenzó así siendo la ‘bestia negra’. Curioso resulta que la semana siguiente, tras encajar la primera derrota en liga después de 12 victorias, se recibió precisamente a Textil Santanderina. Así, contra el conjunto cántabro comenzó el ‘destierro’ de Israel Rodríguez, el primer partido de su baja, y contra el mismo equipo ha acabado, con el solo paréntesis de los minutos de las semis frente a Ibiza antes referidos. Once meses más tarde de sus últimos seis puntos, el de Arahal, pero sobre todo 13 y medio después de producida la lesión, volvió a hacer puntos, dos, los que cerraron la victoria en la jornada 19.

“Me han pasado muchas cosas por la cabeza, sobre todo lo difícil que ha sido el volver a la cancha, todo este tiempo trabajando muy duro para intentar ayudar al equipo lo antes posible”. El ‘bombardero de Europa’ despegó por fin y tiene claros los objetivos que alcanzar en este vuelo de regreso: “Intenté llegar lo mejor posible a la Copa, no pudo ser, pero bueno, ahora poco a poco parece que va mucho mejor e intentaremos estar para los play off a tope”. El hielo sobre el hombro, “es la costumbre”, precisa, y “las sensaciones de nuevo buenas, sobre todo entrar otra vez en cancha con los compañeros y un poco ser jugador otra vez”.

Atrás queda mucho esfuerzo, frialdad a la hora de decidir para no volver a dar un paso atrás, y la mayor prueba mental a la que se ha sometido: “Yo digo eso de ‘el quiero y no puedo’; siempre he estado acostumbrado a jugar y a ser clave en los equipos en los que he estado, y por desgracia desde el año pasado no he podido ayudar; ha sido muy duro, sobre todo psicológicamente, es complicado llevar una lesión así y sobre todo cuando sabes que le haces tanta falta al equipo; gracias a Dios estamos viendo la luz al final del túnel y esperemos que desde aquí se vaya a mejor”. Solo él sabe realmente el desgaste real hasta que ha llegado esa vuelta, aunque habla en plural: “Hemos trabajado mucho para intentar llegar”.

Se midió antes, pero fue intento fallido: “Sí es cierto que probamos cuando llevaba seis meses, entrenar con el equipo, pero vimos que todavía era muy pronto y decimos no forzar tanto y llegar bien ahora a los play off, que son muy importantes para Unicaja después de una final de Copa perdida”. No habrá más tregua: “Darlo todo en ellos, no queda otra”. No está a tope, pero lo que le queda para estarlo es más sencillo: “No lo sabría decir porque he jugado medio set, y sí lo podré saber si tengo la oportunidad en estos tres partidos de jugar uno completo para ver cómo me encuentro; en los entrenos estoy a un 50%, un 60…, pero sí que es verdad que en adelante ese tanto por ciento que me queda va a ser mucho más rápido”.

Lo más importante es que “las sensaciones están siendo cada vez mejores y solo resta tal vez perder el miedo, eso que es tan difícil dejarlo cuando llevas una lesión tan larga”. Poco a poco se va “mucho mejor”, y es algo hablado con Molducci para una vuelta pactada: “Durante toda la semana me he encontrado bien y entrenando sin problemas, Piero sabía que no todavía al cien por cien pero sí para jugar y para estar ayudando un poco”. Entre bromas tras el partido, ha desvelado que casi se desespera en el banquillo: “Ha esperado más de lo que yo pensaba –risas-; al final he entrado, me he sentido de nuevo jugador ahí adentro y espero que cada partido vaya a más”. Ya en Copa, la semana pasada, aportó mucho desde fuera.

Sobre el equipo, sus expectativas reales “se sabrán cuando empiece ‘lo gordo’, y lo único que le queda ahora es entrenar duro para llegar lo mejor posible a los play off”. Ya metido del todo, habla en primera persona: “Nos quedan tres partidos para seguir limando esos pequeños errores que tenemos todavía y así disputar la final de liga en el mejor estado de forma posible”. Israel Rodríguez hizo dos puntos y tiene dos personas clave a quien dedicárselos. El 24-15 y el 25-15, para los pilares de su vida: “Sobre todo a mi familia, a mi mujer y a hija, porque estoy aquí pero cuando llego a casa es cuando me frustro; ellas son las que me aguantan, mi niña es pequeñita, así que sobre todo a mi mujer”. El vóley está de enhorabuena.

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