Una peli de héroes del deporte almeriense con los cruzados de Unión Rugby Almería de protagonistas

Guión cinematográfico en el desarrollo del partido por la permanencia en División de Honor B entre URA y Portuense

almeria division de honor b
Alegría en explosión una vez metida entre palos la patada de golpe de castigo que cerraba el partido frente a Atlético Portuense

Me confieso aficionado a las películas de gestas deportivas y no oculto que soy de lágrima fácil ante canastas en las últimas décimas de segundo, ante lesiones graves que no frenan a un deportista, ante motivaciones que van mucho más lejos de la mera victoria en un partido, ante reacciones de deportividad que dan la razón al juego limpio, ante esfuerzos titánicos por levantarse de la lona… Cada cual tendrá en su mente secuencias de pelis concretas que, puede que sin darse cuenta, han marcado en parte su vida. A veces son relatos basados en hechos reales que merecen ser conocidos por la humanidad, por insignificantes que puedan aparentar al ser apabullados por un entorno de dinero y negocio.

También me confieso vulnerable ante las letras de Joaquín Sabina, y por eso este artículo podría haberse titulado “Una de cruzados”. No habrá modo de expresar mi gratitud en su totalidad. Unión Rugby Almería me regaló estar dentro de un guión de película de gesta deportiva. Si en lugar de ser rugby fuera fútbol americano, y si en lugar de ser División de Honor B en España fuera una liga en Estados Unidos, puede que algún ‘cazahistorias’ de Hollywood estuviera encargando desde ya la adaptación al cine de una historia real, muy real, maravillosa, de “una machada, algo histórico”, como decía Pablo Jiménez Barceló, apodado “El Grande”, en sus primeros segundos en solitario tras compartir el triunfo.

El entrenador que ha obrado un ascenso y dos permanencias de URA, si bien la segunda puede que haya que ratificarla todavía, que fue pionero en las escuelas rugbiers en la provincia junto a “Hércules”, cimientos sobre los que se levanta la realidad actual, parecía que había jugado el partido dado su agotamiento posterior: “Prefiero menos emoción”. Normal, pero en serio, Pablo, así se saborea más y se puede sentir más orgullo, porque como tú mismo resumiste, “hemos creído hasta el final”. Había riesgo de que jugadores o grada se hubieran desconectado, pero lo que sucedió fue que lo que quedará para la posteridad es una película protagonizada por “héroes del deporte almeriense”.

Es fácil escribir cuando las palabras clave ya te las han regalado, porque Jiménez lo tenía muy claro: “Héroes dados los medios con los que entrenan y las dificultades comparativas con los demás equipos de la categoría”. Tendría que haber hecho fotos de los abrazos sobre el césped cuando las dos banderas detrás de palos se levantaron, cuando el oval entró por la puerta grande de la historia de URA marcada por un rectángulo infinito hasta el cielo, pero no. Fallé a mi profesión y me entregué a la pasión, a sentirme dentro de una película, a saltar encima de todos y que todos saltaran encima de mí. Eso me demuestra que soy antes persona que periodista, aunque yo ya lo sabía.

De hecho, seguramente no sabría escribir un desarrollo tal, antes de un desenlace como el que se dio. Que me digan que no fue de película: a los dos minutos ensayo y fallo en la transformación; a los diez minutos otro ensayo sin transformar (para darle más emoción); antes del descanso, por detrás en el marcador por errores de los muy visibles motivamos por los nervios; después del descanso, lucha sin premio, entrega total y dudas razonables; una patada a palos errada por el rival; un ensayo sin transformación; escalada hacia la fe con otro ensayo que ponía el bonus ofensivo, pero que no anulaba el bonus defensivo al no ser tampoco transformado; patada a palos fallada a dos minutos y medio; tensión y más tensión, y éxtasis, patada a palos como última jugada, el todo o nada, desde el centro del campo para más inri.

Pero hay algo más que da empaque a estos argumentos, puesto que había una afrenta anterior. La temporada pasada, bajo la lluvia, cuando Royal Mwale hizo el cuarto ensayo de URA en la última jugada de un partido más que perdido, en una lucha titánica por un punto bonus que podía ser de oro y que Atlético Portuense, muy bien hecho, quiso impedir dejándose la misma vida, hubo unas palabras que son poco de rugby. Hice la foto y lo celebré, pero un jugador gaditano, visiblemente enfadado por el try pese a la paliza, le dijo a otro con la finalidad de que me diera por aludido que URA lo iba a celebrar en Regional.

Quede claro que los gestos de uno no condenan la admiración a un club que ha sido modelo para URA, y siento sacarlo públicamente, pero ese episodio encaja perfectamente en el particular guión cinematográfico de una victoria que llegó igualmente en una última jugada y que mandaba a un equipo a Regional. Ojalá que no sea así, que El Puerto juegue promoción, porque es un histórico, porque hace falta en la élite, y porque eso significará que los héroes han tenido la recompensa que realmente merecen, sin tener que poner más en juego una plaza en la segunda máxima categoría nacional que han demostrado que está hecha a su medida. Para ver contigo me alquilo… una de cruzados.

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  • Daniel Ozan

    Un final de partido no apto para cardiacos. Un final de película. Un equipo y una afición totalmente compenetrados. Amigos, amigos como hermanos. Puro corazón. Puro Rugby.